Las últimas horas de Aranguren y lo que viene

La decisión del Presidente no lo sorprendió del todo, pero sí la forma y el timing. Desde hace tiempo mantenía una tirantísima relación con espadas del Presidente como Mario Quintana y el propio Marcos Peña.

Por Nicolas Gandini – La decisión del Presidente no sorprendió al saliente ministro de Energía, pero sí la forma y el timing. Desde hace tiempo mantenía una tirantísima relación con espadas del Presidente. Pero no creyó que su salida sería anunciada inmediatamente después de la reunión del G-20.

El viernes por la noche Juan José Aranguren invitó a su equipo de trabajo a cenar en un restaurante de San Carlos de Bariloche para celebrar la efectiva gestión de la delegación argentina durante la reunión de ministros de Energía del G-20 realizada en la ciudad patagónica. Estuvo distendido y de buen humor. No estaba al tanto de la decisión que el presidente Mauricio Macri había tomado ese mismo viernes por la tarde en la Quinta de Olivos tras reunirse con Elisa Carrió. O, si lo estaba, lo disimuló impecablemente, con maestría, en palabras de un asistente de esa velada.

A la mañana siguiente, también en Bariloche, miró el debut mundialista de la selección argentina junto con el secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, y funcionarios de la embajada norteamericana. La foto del convite de un Aranguren sonriente trascendió por la tarde, casi en simultáneo a que se conociera públicamente la noticia que marcó el final de su etapa al frente al Ministerio de Energía. El ex titular de Shell fue notificado de la resolución telefónicamente una vez de regreso en Buenos Aires, pocas horas después del mediodía.

La decisión del Presidente no lo sorprendió del todo, pero sí la forma y el timing. Desde hace tiempo mantenía una tirantísima relación con espadas del Presidente como Mario Quintana y el propio Marcos Peña. Pero no creyó que su salida sería anunciada inmediatamente después de una cumbre internacional en la que fue anfitrión de sus pares de Energía de los 20 principales países del planeta. Insensibilidades de la política.

Aranguren convocó para hoy lunes a la mañana a los funcionarios que lo acompañaron durante la gestión. Esbozará, seguramente, unas breves palabras de despedida. Por la tarde, está prevista la jura en la Casa Rosada de Iguacel y Dante Sica como nuevos ministros de Energía y Producción, respectivamente. Aranguren debería estar presente en el pase de mando. Habrá que ver si logra agendar para hoy un encuentro de coordinación con Iguacel. O si la reunión queda para mañana.

En la Casa Rosada interpretaron que Aranguren no era la mejor opción para liderar la etapa que viene en Energía. Los próximos meses serán agitados y probablemente haya que renegociar contratos o regulaciones definidos hace pocos meses atrás. Incluso es factible que, en su fuero íntimo, Aranguren comparta ese diagnóstico. En el horizonte emergen decisiones heterodoxas: habrá que explicarles a los productores de gas que no podrán seguir cobrando el mismo precio del gas en dólares que venían cobrando (se evalúa que Cammesa deje de pagar US$ 5,20 por millón de BTU por el gas que consumen las generadoras); a las distribuidoras que se ralentizará la actualización de las tarifas por inflación y tipo de cambio; y negociar con las petroleras un nuevo esquema de precios internos del crudo para amortiguar el salto de los combustibles en surtidores. A esta altura, parece probable la vuelta de un barril criollo para la segunda mitad del año para evitar saltos bruscos en surtidores tras el corrimiento del tipo de cambio (el dólar se apreció un 40% desde abril). Al mismo tiempo, habrá que contener a las empresas productoras que tienen en carpeta planes de inversión en Vaca Muerta y ahora dudan en concretar esos desembolsos ante la incertidumbre de la economía.

Son medidas y entendimiendos que deberán surgir ad hoc por fuera de las pautas regulatorias definidas durante la gestión de Aranguren. Ya no alcanza con hacer cumplir la Ley, el mantra preferido de Aranguren. Habrá que renegociar y buscar nuevos consensos que exceden el actual marco normativo. El ahora ex ministro no estaba cómodo con esa realidad que decantó tras la impericia del gobierno para controlar las variables clave de la macroeconomía.

Iguacel inyectará oxígeno en esa agenda. Pivoteará de manera más fluida con la Jefatura de Gabinete y con el Ministerio de Hacienda, que también buscará tener más injerencia en la gestión energética para intentar controlar su impacto fiscal. Serán semanas ajetreadas. El reemplazo de Aranguren se concreta en la apoteosis de la política energética que él había soñado.

Econojournal

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